
No muchos fueron testigos presenciales de la histórica noche, apenas un par de decenas de sorprendidos ojos. Seguramente, con el correr del tiempo, se querrán sumar más al cálculo inicial con un incierto: “yo estuve en Exactas ese viernes, en serio…”.
Algunos dirán que la historia se exageró con el tiempo, que la victoria no rozó la epopeya, que la roja de Cangallo no encandiló a los rivales… Dirán muchas cosas, pero la única verdad es la realidad…
La hazaña empezó cerca de las 18:05, en San Juan y Colombres, donde los impensados protagonistas iniciaron su recorrido triunfal. El 160, sin saberlo, fue el vehículo hacia el glorioso destino, más de una hora de pie, encerrados en el calor humano del transporte público, sirvió para desentumecer los músculos cansados de oficinas.
UBA Exactas, destino final, el cuadrado pabellón 2 ignoraba lo que sucedería. Las páginas del Tenis de Mesa se estaban por reescribir, cerca de Liu Song, Alto, Temperley, Gilabert, se imprimirían 2 nuevos nombres.
La serie de antemano era difícil, el crédito neuquino abría con Fernando Schildknecht, un primer set donde la chancha del sureño “despintó” la naranja circunferencia, fue el puntapié inicial de la noche soñada. El segundo fue parejo, el de remera roja humedecía el piso para ganar adherencia en el calzado y una mirada inconfundible dejaba ver bien claro su pensamiento: “¡no se si les ganamos, pero el piso se lo escupo todo!”. 1-1, hora de poner las cosas en su lugar, cual discípulo de Fernández Magán, el patagónico, a puro bagre y pegada, borró las esperanzas del rival, 3-1 y a cobrar.
El siguiente partido tenía como protagonistas al oriundo de Caballito y a Miguel Anguillesi. Rápido 2-0 para Cangallo, algunos tops (que casi hacían girar la pelota sobre si misma) dificultaron el bloqueo del local. El público casi empezaba a mirar los partidos y abandonaba por un rato las papas fritas que vestirían el tercer tiempo. Tan rápido como los dos primeros capítulos el choque tenía una pizarra 2-2 (3-6) en el quinto para Anguillesi, momento en el que el porteño decidió sacarse el auspicio de “Peabody” del pecho y tras una terrible levantada lo cerró 11-6.
La serie 2-0, el peso para los que tenían el público a favor, y un dobles que solo necesitó 3 capítulos para decretar la primera victoria por equipos de la dupla Mercau – Parri. Sí, la noche donde Cangallo F se escribió con F mayúscula, con F de Flavio, con F de Fernando, con F de… ¿Fuimos nosotros los que ganamos?
1 comentario:
ya lo dije alguna vez !!
digan que el neuquino empezo tarde, que sino... hoy no estarian aca... incluso le hubiese podido ganar a forest gump en su mejor momento !!
vamos flavio carajo... hasta meternos en entre los 80 del mundo mundial no paramos...
salute, ES
PD: decalogo par cumplir el objetivo:
1.- esquivale las medialunas del desayuno;
2.- evita los sandwiches de tapa de asado con criolla y chimichurri del mediodia; y
3.- esquiva la cervecita post entrenamiento...
abrazo amigo !!
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